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Llegamos a las 9:30 (horario que dicen abrían) y nos toca esperar casi hasta las 10 a que abriera la chica porque estaba preparando los bocadillos de jamón. Porque las empanadas nos llamaban pidiéndonos por favor que esperasemos, pero es otro y se va.
Nos llevamos 3 bocadillos recién hechos, con paciencia y dedicación, y 2 empanadas.
Los bocadillos tenían un buen jamón, pero servido dentro de pan duro (definición gráfica de tristeza, para la nueva versión del diccionario de la RAE). Eso es un pecado mortal imperdonable y casi le cuesta a mi hija de 4 años un diente de leche.
Las empanadas, pues una bien, gorda, muy gorda, con lomo, chorizo y jamón que casi me bloquea la garganta. La otra, un lateral medio vacío. Por suerte he engañado a mi hija y se lo ha comido ella, dejándome la parte central, pero podía haber sido crisis familiar.
Consejos:
- Pedid la parte central de las empanadas, pero masticad bien si no queréis morir.
- No vayáis a las 9:30 que la chica prepara los bocadillos, y de espaldas, así que ni espectáculo tenéis mientras esperáis.
- Dejad el bocadillo para los patos del Guadalquivir, y comprarlo en otro lado. El jamón es bueno, pero no se puede perdonar el pan duro.
